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23 enero 2023

WEBINARIOS PARA UNA AGENDA EN REUNION DE ALTO NIVEL DE UHC

La Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas (RANU) de 2023 sobre la cobertura sanitaria universal (CSU) brinda a los países y a todas las partes interesadas la oportunidad de dar un nuevo impulso a los avances hacia la salud para todos y todas. Un resultado orientado a la acción y centrado en la creación de sistemas sanitarios resilientes y equitativos es fundamental para facilitar las bases de la aplicación y la rendición de cuentas.
 
El proyecto de Agenda de Acción del Movimiento por la CSU incluye recomendaciones políticas orientadas a la acción e hitos concretos para lograr la CSU. Se presentará al Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas antes de las negociaciones sobre la Declaración Política de 2023 sobre la CSU. 
 
El Proyecto de Acción ha sido redactado por un Grupo de Trabajo inclusivo y de múltiples partes interesadas, que reúne a veinte representantes de los grupos de interés de CSU2030 y de otros ámbitos. Entre el 6 de enero y el 6 de febrero de 2023 tendrá lugar una consulta pública sobre la Agenda de Acción. Más información.
 
La sociedad civil y las comunidades están invitadas a participar en los seminarios web informativos de CSEM el 23 de enero (inglés), el 25 de enero (español) y el 27 de enero (francés) para obtener más información sobre la Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas, profundizar en las secciones de la Agenda de Acción, compartir aportaciones con colegas de la sociedad civil y conocer los recursos de promoción disponibles en línea.  
 
El Mecanismo de Participación de la Sociedad Civil para UHC2030  es el componente de la sociedad civil de UHC2030 (anteriormente la Alianza Sanitaria Internacional, IHP+), el movimiento mundial para construir sistemas de salud más fuertes para la cobertura sanitaria universal (UHC). El CSEM alza las voces de la sociedad civil en UHC2030 para garantizar que las políticas de UHC sean inclusivas y equitativas, y que se preste una atención sistemática a las poblaciones más marginadas y vulnerables para que nadie se quede atrás.
 
En preparación para la Reunión de Alto Nivel sobre Cobertura Universal Sanitaria que se realizará este 2023, el Mecanismo de Participación de la Sociedad Civil (CSEM por sus siglas en inglés) esta organizando una serie de seminarios, incluyendo uno en español el miércoles 25 de enero a las 11.00 hora de Buenos Aires, 09.00 de Panamá. Favor de inscribirse aquí:

 
 
 

20 enero 2023

OMS DICTA NUEVAS DIRECTRICES SOBRE MASCARILLAS COVID19

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto al día sus directrices sobre el uso de mascarillas por la población, la atención clínica y los tratamientos contra la COVID-19, como parte de un proceso continuo de revisión y en consulta con grupos de expertos independientes e internacionales que redactan estas directrices teniendo en cuenta las pruebas más recientes y las tendencias epidemiológicas.

Las mascarillas continúan siendo útiles para prevenir la COVID-19

La OMS continúa recomendando llevar mascarilla en determinadas situaciones. Habida cuenta de que la COVID-19 se está propagando en todo el mundo, en estas recomendaciones se recomienda usar mascarilla en determinadas situaciones, con independencia de la situación epidemiológica local. Se recomienda a las personas expuestas recientemente al virus causante, a las que tengan o sospechen que tienen COVID-19, a las que corran un riesgo elevado de presentar síntomas graves de esta enfermedad y a todas aquellas que deban estar en lugares abarrotados, cerrados y con mala ventilación. Hasta el momento, las recomendaciones de la OMS se basaban en la situación epidemiológica.

Al igual que en las recomendaciones anteriores, la OMS afirma que puede ser conveniente llevar mascarilla en otras situaciones, en función de la evaluación de los riesgos. En este sentido, se deben tener en cuenta factores como las tendencias epidemiológicas o el aumento de las hospitalizaciones a nivel local, la cobertura vacunal, la inmunidad de la población y las características del lugar o el evento.

Menos tiempo de aislamiento para los pacientes

En las nuevas directrices se recomienda que los pacientes con síntomas se aíslen durante 10 días contados a partir del primero en que hayan tenido síntomas. Hasta ahora, se recomendaba añadir a 3 días más a esos 10, contados a partir del último con síntomas.

Para las personas que den positivo para la COVID-19 pero que no presenten signos o síntomas de la enfermedad, la OMS recomienda ahora cinco días de aislamiento, en comparación con los 10 días recomendados anteriormente. 

El paciente puede salir del aislamiento antes si da negativo en una prueba rápida de detección de antígenos.

El aislamiento de las personas que tienen COVID-19, que es importante para evitar que transmitan la enfermedad, se puede hacer en su propio domicilio o en un establecimientos especializados como un hospital o una clínica privada.

De acuerdo con la evidencia examinada por el grupo de elaboración de las directrices, la transmisión a partir de infectados sin síntomas es mucho menos probable. Aun teniendo una certidumbre muy baja, la evidencia también mostró que las personas que salían del aislamiento cinco días después de la aparición de los síntomas corrían el riesgo de infectar al triple de personas que aquellas que salían del aislamiento a los 10 días.

Revisión de los tratamientos contra la COVID-19

La OMS ha ampliado su recomendación firme de prescribir una combinación de nirmatrelvir y ritonavir (de nombre comercial Paxlovid®).

Las mujeres gestantes o que amamanten, si no presentan síntomas graves de COVID-19, deben consultar a su médico para saber si pueden tomar este medicamento, teniendo en cuenta los beneficios que puede aportar y la aparente ausencia de efectos secundarios.

La OMS recomendó por primera vez la combinación de nirmatrelvir y ritonavir en abril de 2002. Actualmente recomienda firmemente que la tomen los pacientes con COVID-19 leve o moderada si forman parte de un grupo de alto riesgo. En diciembre de 2022, la OMS precalificó el primer genérico de este medicamento.

Además, tras examinar la evidencia disponible sobre otros dos medicamentos (sotrovimab y la combinación casirivimab-imdevimab), la OMS mantiene su recomendación firme de no prescribirlos para tratar la COVID-19, puesto que estos anticuerpos monoclonales tienen una actividad baja o nula contra las variantes que circulan en este momento.

En la actualidad hay seis opciones terapéuticas de eficacia demostrada contra esta enfermedad; tres de ellas previenen la  hospitalización en las personas con riesgo elevado y tres que pueden salvar la vida a los pacientes con síntomas graves o en estado crítico. Con excepción de los corticosteroides, el acceso hay estos medicamentos es insuficiente a nivel mundial.

Nota: La sección sobre el periodo de aislamiento se actualizó el 17 de enero para mayor claridad.

https://www.who.int/es/news/item/13-01-2023-who-updates-covid-19-guidelines-on-masks--treatments-and-patient-care 


 

03 marzo 2022

EFECTOS DE LA PANDEMICA COVID19 EN EL SECTOR VIH


  • Las personas que viven con el VIH corren más riesgos en caso de contraer la COVID-19
  • Se ha reducido el acceso al tratamiento
  • Ha habido una interrupción en los programas para la prevención del VIH
  • Ha habido un incremento en la violencia contra las personas que viven con el VIH
  • Se han agravado el estigma y la discriminación Los efectos económicos han sido devastadores.

 

 

02 febrero 2022

COVID19 PERTURBA LOS SERVICIOS SANITARIOS EN TODO EL MUNDO.

Los nuevos datos recopilados por la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial muestran que la pandemia de COVID-19 puede detener dos décadas de progreso mundial hacia la Cobertura Sanitaria Universal. Las organizaciones también revelan que más de 500 millones de personas se están viendo abocadas a la pobreza extrema por tener que pagar los servicios sanitarios de su propio bolsillo.

Las conclusiones se recogen en dos informes complementarios, presentados en el Día de la Cobertura Sanitaria Universal, que ponen de manifiesto el devastador impacto de la COVID-19 en la capacidad de las personas para obtener atención sanitaria y pagarla.

En 2020, la pandemia perturbó los servicios sanitarios y llevó a los sistemas de salud de los países más allá de sus límites, ya que se esforzaron por hacer frente al impacto de COVID-19. Como resultado, por ejemplo, la cobertura de inmunización cayó por primera vez en diez años, y las muertes por tuberculosis y malaria aumentaron. 

La pandemia también desencadenó la peor crisis económica desde la década de 1930, lo que dificultó cada vez más el pago de la atención médica. Incluso antes de la pandemia, 500 millones de personas se veían empujadas (o aún más empujadas) a la pobreza extrema debido a los pagos que hacían por la atención sanitaria. Las organizaciones prevén que esa cifra sea ahora considerablemente mayor.

"No hay tiempo que perder", dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. "Todos los gobiernos deben reanudar y acelerar inmediatamente los esfuerzos para garantizar que cada uno de sus ciudadanos pueda acceder a los servicios sanitarios sin temor a las consecuencias financieras. Esto significa reforzar el gasto público en salud y apoyo social, y aumentar su atención en los sistemas de atención primaria de salud que pueden proporcionar atención esencial cerca de casa."

Y añadió: "Antes de la pandemia, muchos países habían hecho progresos. Pero no eran lo suficientemente sólidos. Esta vez debemos construir sistemas de salud que sean lo suficientemente fuertes como para resistir choques, como la próxima pandemia, y mantener el rumbo hacia la cobertura sanitaria universal."

Los nuevos informes de la OMS y el Banco Mundial también advierten de que es probable que las dificultades financieras se intensifiquen a medida que crezca la pobreza, disminuyan los ingresos y los gobiernos se enfrenten a restricciones fiscales más estrictas. 
 
"Incluso antes de que se produjera la pandemia del COVID-19, casi 1.000 millones de personas gastaban más del 10% de su presupuesto familiar en salud", dijo Juan Pablo Uribe, Director Mundial de Salud, Nutrición y Población del Banco Mundial. "Esto no es aceptable, especialmente porque las personas más pobres son las más afectadas. Dentro de un espacio fiscal restringido, los gobiernos tendrán que tomar decisiones difíciles para proteger y aumentar los presupuestos de salud", añadió.

En las dos primeras décadas de este siglo, muchos gobiernos habían avanzado en la cobertura de los servicios. En 2019, antes de la pandemia, el 68% de la población mundial estaba cubierta por servicios sanitarios esenciales, como la atención prenatal y postnatal y los servicios de salud reproductiva; los servicios de inmunización; el tratamiento de enfermedades como el VIH, la tuberculosis y la malaria; y los servicios para diagnosticar y tratar enfermedades no transmisibles como el cáncer, las afecciones cardíacas y la diabetes. 
Sin embargo, no han hecho los mismos avances para garantizar la asequibilidad. Como resultado, los grupos más pobres y los que viven en zonas rurales son los que menos pueden obtener servicios sanitarios, y los que tienen menos probabilidades de poder hacer frente a las consecuencias de pagarlos. Hasta el 90% de todos los hogares que incurren en un gasto sanitario de bolsillo empobrecedor se encuentran ya en el umbral de la pobreza o por debajo de él, lo que subraya la necesidad de eximir a los pobres del gasto sanitario de bolsillo, respaldando tales medidas con políticas de financiación sanitaria que permitan que las buenas intenciones se hagan realidad en la práctica.

Además de dar prioridad a los servicios para las poblaciones pobres y vulnerables, con el apoyo de un gasto público específico y de políticas que protejan a las personas de las dificultades financieras, también será crucial mejorar la recopilación, la puntualidad y el desglose de los datos sobre el acceso, la cobertura de los servicios, el gasto sanitario de bolsillo y el gasto total. Sólo cuando los países tengan una imagen precisa del funcionamiento de su sistema sanitario, podrán orientar eficazmente las acciones para mejorar la forma en que satisface las necesidades de todas las personas. 

En conjunto, estos dos nuevos informes ofrecen tanto una advertencia como una guía para todos los países que se esfuerzan por recuperarse mejor de la COVID-19 y mantener a sus poblaciones seguras, sanas y financieramente seguras.

Respuesta del Grupo del Banco Mundial a COVID-19

Desde el comienzo de la pandemia de COVID-19, el Grupo del Banco Mundial ha desplegado más de 157.000 millones de dólares para luchar contra los impactos sanitarios, económicos y sociales de la pandemia, la mayor y más rápida respuesta a la crisis de su historia. La financiación está ayudando a más de 100 países a reforzar la preparación ante la pandemia, proteger a los pobres y el empleo, e iniciar una recuperación respetuosa con el clima. El Banco también está apoyando a más de 60 países de renta baja y media, más de la mitad de los cuales están en África, con la compra y el despliegue de vacunas COVID-19, y está poniendo a disposición 20.000 millones de dólares de financiación para este fin hasta finales de 2022.
 
Mayor información:
 
Javier Hourcade Bellocq
T: +541147760743  M: +5491163530131
Skype: javier.baoffice Tw: @jhourcade
 

 
 

25 enero 2022

PACIENTES CON OMICRON EXCRETAN EL VIRUS

Los pacientes con la variante omicrón del coronavirus 19 excretan el virus durante más tiempo después de la aparición de los síntomas, según datos procedentes de Japón, lo que podría poner en peligro las esperanzas de acortar el periodo de aislamiento de las personas que dan positivo.
Los datos preliminares del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas -que lleva a cabo la vigilancia de la enfermedad en Japón- sugieren que la cantidad de ARN viral es mayor entre tres y seis días después del diagnóstico o de la aparición de los síntomas.1
El periodo de aislamiento de las personas que dan positivo en la prueba del covid-19 se redujo recientemente en Inglaterra de 10 a 7 días si dos pruebas de flujo lateral daban resultados negativos en los días 6 y 7. En Escocia, Gales e Irlanda del Norte se han producido recortes similares en el aislamiento.
Las ausencias del personal a causa del aislamiento han provocado una grave escasez de personal en servicios críticos, como el NHS, las escuelas y el transporte, lo que ha llevado a pedir que el Reino Unido siga el ejemplo de Estados Unidos y reduzca el periodo de aislamiento a cinco días.
Uno de los partidarios de acortar el aislamiento, Paul Hunter, profesor de medicina de la Universidad de East Anglia, dijo que los últimos datos japoneses "enturbian las aguas".
"Todavía estoy analizando las pruebas a favor y en contra, dado que el estudio japonés ha cambiado ahora la balanza", dijo.
Los estudios anteriores sugieren que el periodo de máxima transmisión para las personas con otras variantes fue entre dos días antes de que aparecieran los síntomas y tres días después, con un pico de diseminación del virus en el momento de la aparición de los síntomas o antes.2 El estudio japonés sugiere que con el omicron, el pico de diseminación del virus puede ser dos o tres días más tarde, dijo Hunter.
En Japón, las personas infectadas por el SRAS-CoV-2 son ingresadas en el hospital en virtud de la Ley de Control de Enfermedades Infecciosas o de la Ley de Cuarentena y son dadas de alta sólo después de dos pruebas consecutivas negativas por métodos de amplificación del ácido nucleico o de cuantificación del antígeno. La preocupación de que estos criterios de alta puedan conducir a estancias hospitalarias prolongadas llevó al Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas a examinar la duración de la excreción del virus para determinar el periodo de infecciosidad potencial de los pacientes con omicron.
La cuantificación del ARN del SRAS-CoV-2 en 83 muestras respiratorias de 21 casos mediante la reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa cuantitativa y pruebas de aislamiento del virus reveló que la cantidad de ARN viral era máxima entre tres y seis días después del diagnóstico o del inicio de los síntomas, y que luego disminuía gradualmente. Se observó una tendencia similar para los virus positivos detectados en las muestras respiratorias, no detectándose ningún virus infeccioso en las muestras después de 10 días desde el diagnóstico o el inicio de los síntomas.
Un factor a favor de la reducción del periodo de aislamiento es que, de todos modos, las pruebas "pasan por alto" unos dos tercios de las infecciones, dijo Hunter. Anteriormente se detectaban con las pruebas algo menos de la mitad de los casos de covid-19, pero desde que apareció el omicron esta cifra se ha reducido a menos de un tercio, dijo.
Hunter añadió que, dado que muchas personas han estado expuestas al omicrón y que éste circula ampliamente, el aislamiento resulta menos eficaz como herramienta. "Tendrá algún valor para las personas en los entornos sanitarios que tratan a personas realmente enfermas, pero estamos llegando al punto -probablemente pronto, si no hemos llegado ya- en el que el valor será menor", dijo...