En el estado Mérida, el acceso al tratamiento para las
personas que viven con VIH no depende únicamente de la estructura institucional
del sistema de salud. A lo largo de los últimos años, las organizaciones
sociales que integran la Liga Merideña
contra el Sida han desarrollado un papel fundamental en el
acompañamiento, la vigilancia y la promoción del derecho a la salud de las
personas con VIH.
El aporte de las organizaciones
sociales velan por la garantía del tratamiento antirretroviral llegue a las
personas con VIH en las mejores condiciones con respeto a los Derechos Humanos.
Recordemos que la Liga Merideña
contra el Sida es el espacio de articulación e incidencia pública del sector
comunitario del VIH en Mérida; las organizaciones que la integran son Cátedra
de la Paz y Derechos Humanos Mons. Oscar A. Romero, Sociedad Will Wilde,
Fundación Juventud Preventiva, ASOVIDA, Fundaciòn Niños en Positivo, Fundación
Arco Iris de Mérida junto al equipo de monitoreo y navegaciòn de la Red
Venezolana de Gente Positiva en el estado Mérida.
Una de las herramientas más importantes de este trabajo ha
sido el monitoreo ciudadano del
abastecimiento y dispensación de medicamentos antirretrovirales, una
práctica que permite conocer de forma directa la situación de los tratamientos
en los servicios de salud y contribuir a que las personas usuarias mantengan la
continuidad de su terapia.
Este monitoreo se hace a cargo de la Red Venezolana de Gente
Positiva que en acuerdo con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD) Venezuela desarrollan el proyecto en el marco de la Subvención del Fondo
Mundial de Malaria, VIH y Tuberculosis con la Repùblica Bolivariana de
Venezuela.
El monitoreo realizado durante los primeros meses de 2026 en
la farmacia del Programa de Salud, VIH e ITS “Rafael Rangel” evidencia la
relevancia del trabajo conjunto entre el sistema público de salud y la sociedad
civil organizada. Este seguimiento es realizado por monitores comunitarios
vinculados a organizaciones de la Liga Merideña contra el Sida, quienes recogen
información periódica sobre la disponibilidad de medicamentos, el número de
personas atendidas y las condiciones de dispensación de los tratamientos.
Este proceso no solo permite documentar la situación del
abastecimiento, sino también mantener un canal de comunicación permanente con
las autoridades del programa regional de VIH. De acuerdo con el monitoreo, se
mantiene una relación institucional de diálogo y coordinación con la dirección
del programa, lo que facilita la atención de situaciones que puedan afectar a
las personas
La farmacia del Programa de Salud VIH e ITS “Rafael Rangel”
registra dos mil personas que viven con
VIH, quienes dependen del suministro regular de medicamentos
antirretrovirales para mantener su tratamiento y su calidad de vida.
Durante el mes de febrero de 2026, 400 personas acudieron a retirar su tratamiento antirretroviral,
lo que refleja el flujo mensual de usuarios que utilizan este servicio. Del
total de personas atendidas, 305 fueron
hombres y 95 mujeres, sin registros de abandono del tratamiento durante
el período evaluado.
Un aspecto relevante es que el esquema terapéutico
predominante sigue siendo Tenofovir +
Lamivudina + Dolutegravir (TLD), considerado actualmente uno de los
tratamientos más eficaces para el control del VIH. En el mes monitoreado, todas
las personas que retiraron tratamiento lo hicieron bajo este esquema, lo que
demuestra la consolidación de este protocolo terapéutico en el sistema público
de salud regional.
El monitoreo ciudadano también permitió conocer la forma en
que se distribuyen los medicamentos para facilitar la continuidad del
tratamiento. Durante el mes evaluado: 67
personas recibieron tratamiento para un mes, 108 personas recibieron tratamiento para tres meses, 225 personas recibieron tratamiento para seis
meses
Este sistema de dispensación prolongada es una estrategia
que reduce los desplazamientos frecuentes hacia los servicios de salud y
permite que muchas personas mantengan su tratamiento aun cuando viven en
municipios alejados o enfrentan dificultades económicas para movilizarse.
Más allá de la recolección de datos, el monitoreo ciudadano
también incluye acciones de acompañamiento directo a las personas usuarias del programa
a través de redes de comunicación, grupos informativos y orientación
personalizada, los monitores comunitarios brindan apoyo a las personas que
requieren información sobre citas médicas, retiro de medicamentos o acceso a
servicios de salud.
Asimismo, el trabajo articulado con organizaciones sociales
ha permitido canalizar iniciativas complementarias, como el acceso a pruebas de carga viral para personas que no
han podido realizarlas durante más de un año, fortaleciendo así el
seguimiento clínico de quienes viven con VIH.
La experiencia del monitoreo ciudadano impulsado por las
organizaciones integrantes de la Liga Merideña contra el Sida demuestra que la
participación comunitaria es una herramienta clave para fortalecer la respuesta
al VIH.
Este proceso permite generar información confiable, promover
la transparencia en la gestión de los medicamentos y, sobre todo, garantizar
que las personas que viven con VIH puedan acceder de forma oportuna a los
tratamientos que necesitan.
En contextos complejos como el venezolano, donde el acceso a
medicamentos ha enfrentado importantes desafíos en años recientes, la
articulación entre el sistema de salud y la sociedad civil se convierte en un
factor determinante para sostener los avances alcanzados en la respuesta al VIH
y para seguir defendiendo el derecho a la salud y a la vida de miles de
personas.
Mayor información: asovida.merida@gmail.com
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