Marcelo Doria, destacado médico, docente de la Escuela de
Medicina de la Universidad de Los Andes tanto en pregrado como en postgrado,
conferencista y firme defensor de la
salud de las personas con VIH en el estado Mérida, dejó una huella
imborrable en la historia de la salud comunitaria y académica de Venezuela.
Su trayectoria se caracterizó por una entrega constante a la
formación de nuevas generaciones de profesionales de la salud y a la promoción
de los derechos de quienes viven con VIH.
Desde 1995 fue
coordinador del Programa Regional de VIH de Corposalud en Mérida, desde
donde orientó políticas y acciones dirigidas a fortalecer la atención integral
de las personas con VIH en la región. En un contexto en el que el acceso a
tratamientos antirretrovirales era limitado o inexistente en el estado, Doria
apoyó con determinación las iniciativas
emprendida por un grupo de personas con VIH que condujeron a dos Recursos de
Amparo Constitucional en 1999, que permitieron garantizar el acceso a
terapias que entonces eran negadas a muchos pacientes.
Para darle sostenibilidad a lo logrado en los Recursos de
Amparo, constituyeron la Asociación
Civil por la Vida (ASOVIDA) junto con un grupo de personas con VIH,
acompañado por la doctora Delvis Pirela y apoyada por el Doctor Marcelo Doria.
Este espacio se convirtió en un referente para la defensa de derechos, la
educación comunitaria y la atención con dignidad a quienes enfrentan la
condición de vivir con el virus.
En el Instituto
Autónomo Hospital Universitario de Los Andes (IAHULA), Marcelo Doria
abrió las puertas del departamento de Medicina Interna para promover la
sensibilización del personal de salud en temas vinculados al VIH, así como para
organizar espacios de formación dirigidos a las propias personas con VIH y sus
familias cada viernes. Este esfuerzo fue clave para derribar prejuicios y
construir puentes de respeto y acompañamiento en entornos clínicos.
Asimismo, Doria apoyó con firmeza la iniciativa emprendida por ASOVIDA con la Liga Merideña contra el Sida
ante el Consejo Legislativo del estado Mérida para aprobar la primera ley en
Venezuela sobre rehabilitación, atención, educación y tratamiento en VIH,
y mantuvo una preocupación constante por la formación de estudiantes en temas de VIH, incorporando estos
saberes en la formación médica formal.
El fallecimiento del Dr. Marcelo Doria-Medina fue recibido
con profundo respeto y tristeza por la comunidad médica, académica y de
derechos humanos. Tras su partida, diversas instituciones y personas expresaron
su reconocimiento público por su legado.
En la cuenta oficial del Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes (IAHULA) en
Instagram se publicó un sentido comunicado en el que se destacó que Doria fue el fundador de la consulta de VIH/SIDA en esa
institución, describiéndolo como un profesional que marcó una nueva
etapa en la atención especializada en VIH.
Otra publicación en redes expresó: “Lamentamos sensible
fallecimiento del Dr. Marcelo Doria-Medina. Hoy la medicina está de luto. Nos
ha dejado un hombre de ciencia, de compromiso y de humanidad”, palabras que
reflejan el dolor que su partida provocó en colegas, estudiantes y pacientes.
Adicionalmente, en una comunidad de profesionales y amigos
de la salud se publicó que Doria fue un
médico boliviano de nacimiento pero venezolano de corazón y por elección,
resaltando su entrega desinteresada al servicio de la salud pública en Mérida y
su impacto en la vida de muchas personas.
La Cátedra de la Paz
de la Universidad de Los Andes también expresó su dolor en redes,
señalando que fueron honrados por contar con su sabiduría, apoyo y amistad
desde 1996, y destacando su influencia duradera en la respuesta al VIH en la
región.
Un legado de esperanza, aprendizaje
y dignidad
El doctor Marcelo Doria fue, sin duda, un referente universal en la respuesta al VIH
no solo en Mérida sino en el contexto más amplio de la salud pública
venezolana. Su legado se sostiene en las vidas transformadas por su trabajo
clínico, en las políticas de salud que ayudó a consolidar y en las generaciones
de médicos y profesionales que forjó con dedicación y pasión.
La dignidad humana que infundió en cada una de sus acciones,
su constancia en la lucha contra el estigma y su firme compromiso con los
derechos de las personas con VIH siguen siendo fuente de inspiración para
quienes continúan la labor en defensa de la salud, la justicia y los derechos
humanos.
La Cátedra de la Paz de la Universidad de Los Andes se une
al duelo del sector VIH, de la Universidad de Los Andes y del estado Mérida,
Venezuela. Nuestras oraciones de paz
por su descanso eterno así lo señaló el politólogo Walter Trejo Urquiola,
coordinador de esta dependencia universitaria con sede en Mérida, Venezuela.
CIBERPAZ/wtu/conIA

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