20 enero 2026

Marcelo Doria: una vida al servicio de la dignidad humana y la salud pública

Marcelo Doria, destacado médico, docente de la Escuela de Medicina de la Universidad de Los Andes tanto en pregrado como en postgrado, conferencista y firme defensor de la salud de las personas con VIH en el estado Mérida, dejó una huella imborrable en la historia de la salud comunitaria y académica de Venezuela.

Su trayectoria se caracterizó por una entrega constante a la formación de nuevas generaciones de profesionales de la salud y a la promoción de los derechos de quienes viven con VIH.

Desde 1995 fue coordinador del Programa Regional de VIH de Corposalud en Mérida, desde donde orientó políticas y acciones dirigidas a fortalecer la atención integral de las personas con VIH en la región. En un contexto en el que el acceso a tratamientos antirretrovirales era limitado o inexistente en el estado, Doria apoyó con determinación las iniciativas emprendida por un grupo de personas con VIH que condujeron a dos Recursos de Amparo Constitucional en 1999, que permitieron garantizar el acceso a terapias que entonces eran negadas a muchos pacientes.

Para darle sostenibilidad a lo logrado en los Recursos de Amparo, constituyeron la Asociación Civil por la Vida (ASOVIDA) junto con un grupo de personas con VIH, acompañado por la doctora Delvis Pirela y apoyada por el Doctor Marcelo Doria. Este espacio se convirtió en un referente para la defensa de derechos, la educación comunitaria y la atención con dignidad a quienes enfrentan la condición de vivir con el virus.

En el Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes (IAHULA), Marcelo Doria abrió las puertas del departamento de Medicina Interna para promover la sensibilización del personal de salud en temas vinculados al VIH, así como para organizar espacios de formación dirigidos a las propias personas con VIH y sus familias cada viernes. Este esfuerzo fue clave para derribar prejuicios y construir puentes de respeto y acompañamiento en entornos clínicos.

Asimismo, Doria apoyó con firmeza la iniciativa emprendida por ASOVIDA con la Liga Merideña contra el Sida ante el Consejo Legislativo del estado Mérida para aprobar la primera ley en Venezuela sobre rehabilitación, atención, educación y tratamiento en VIH, y mantuvo una preocupación constante por la formación de estudiantes en temas de VIH, incorporando estos saberes en la formación médica formal.

El fallecimiento del Dr. Marcelo Doria-Medina fue recibido con profundo respeto y tristeza por la comunidad médica, académica y de derechos humanos. Tras su partida, diversas instituciones y personas expresaron su reconocimiento público por su legado.

En la cuenta oficial del Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes (IAHULA) en Instagram se publicó un sentido comunicado en el que se destacó que Doria fue el fundador de la consulta de VIH/SIDA en esa institución, describiéndolo como un profesional que marcó una nueva etapa en la atención especializada en VIH.

Otra publicación en redes expresó: “Lamentamos sensible fallecimiento del Dr. Marcelo Doria-Medina. Hoy la medicina está de luto. Nos ha dejado un hombre de ciencia, de compromiso y de humanidad”, palabras que reflejan el dolor que su partida provocó en colegas, estudiantes y pacientes.

Adicionalmente, en una comunidad de profesionales y amigos de la salud se publicó que Doria fue un médico boliviano de nacimiento pero venezolano de corazón y por elección, resaltando su entrega desinteresada al servicio de la salud pública en Mérida y su impacto en la vida de muchas personas.

La Cátedra de la Paz de la Universidad de Los Andes también expresó su dolor en redes, señalando que fueron honrados por contar con su sabiduría, apoyo y amistad desde 1996, y destacando su influencia duradera en la respuesta al VIH en la región.

Un legado de esperanza, aprendizaje y dignidad

El doctor Marcelo Doria fue, sin duda, un referente universal en la respuesta al VIH no solo en Mérida sino en el contexto más amplio de la salud pública venezolana. Su legado se sostiene en las vidas transformadas por su trabajo clínico, en las políticas de salud que ayudó a consolidar y en las generaciones de médicos y profesionales que forjó con dedicación y pasión.

La dignidad humana que infundió en cada una de sus acciones, su constancia en la lucha contra el estigma y su firme compromiso con los derechos de las personas con VIH siguen siendo fuente de inspiración para quienes continúan la labor en defensa de la salud, la justicia y los derechos humanos.

La Cátedra de la Paz de la Universidad de Los Andes se une al duelo del sector VIH, de la Universidad de Los Andes y del estado Mérida, Venezuela. Nuestras oraciones de paz por su descanso eterno así lo señaló el politólogo Walter Trejo Urquiola, coordinador de esta dependencia universitaria con sede en Mérida, Venezuela. CIBERPAZ/wtu/conIA

 



No hay comentarios: