Desde hace unos años, Venezuela atraviesa una profunda crisis económica y
política que afecta a la respuesta al VIH y en particular a las
personas que viven con el virus. En este editorial trataremos de
reflexionar sobre como afecta muchos más la crisis en el sector salud
que la falta de un antirretroviral. Y la pregunta dolorosa ¿qué estamos
haciendo nosotros para ayudar?
Muchas veces lo que hace más difícil solucionar las cosas, es errar en
el diagnóstico. El enfoque de este artículo fue el resultado de una
serie de conversaciones con entrañables amigos y amigas venezolanas,
algunas con VIH, que me permitieron abrir la mirada. Es decir yo entré a
las conversaciones preguntando qué pasa con las PVVS y sus
tratamientos, y concluí con una mirada de un grave problema y sus
diversas aristas.
Un número significativo de desabastos de antirretrovirales e insumos
médicos relacionados con el cuidado de las PVVS sucedieron y sobre esto
vamos a tener los testimonios en primera persona de nuestros colegas en
las próximas semanas. Este editorial busca resaltar cuestiones más
sistémicas y dejar lugar a quienes están directamente afectadas y
afectados para que compartan los sucesos en primer persona.
Si mañana hubiera un desabasto generalizado de ARV y la comunidad
mundial movilizada lo pudiera resolver cargando un avión de suministros,
de poco servirían, por sí solos, descargados en el aeropuerto de
Caracas. Pues el problema macro, en el que se inscribe el tratamiento de
la infección del VIH, es en una profunda crisis en el sector de salud.
Hace mucho tiempo que faltan insumos básicos médicos y de otros rubros
para sostener a los hospitales funcionando en una capacidad aceptable.
Hay muchas PVVS que tragan sus medicamentos con los estómagos
semi-vacíos, que no saben siquiera cuántos glóbulos blancos tienen y las
madres con VIH no consiguen leche o fórmula para sus hijos. Y no menos
grave, es la falta de los recursos humanos, pues muchos profesionales de
la salud, preocupados por su futuro y el de sus familias migraron fuera
del país.
Uno de los indicadores clave para medir la respuesta del sector salud es la mortalidad materna que en el caso de Venezuela pasó de 59 muertes por 100,000 habitantes a 84 muertes en la medición más reciente.
Fuente: www.corresponsablesclave.org
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