26 abril 2026

PREPARACIÓN DE LA REUNIÓN DE ALTO NIVEL DE ONU SOBRE EL SIDA. Parte III

¿Cómo apuntar hacia, pues, una mayor sostenibilidad? Y lo otro es consultas estratégicas en curso, que se hicieron un poco para verificar y ver qué ideas que otras innovaciones podían incorporarse dentro de las respuestas. Todo lo que hace ONUSIDA está basado en la consulta de las comunidades y muy bien que el liderazgo de los países esté para apoyar las respuestas nacionales y que estas respuestas sean inclusivas y multisectoriales, lo otro que se enfatiza es reducir las desigualdades justamente para que todas las personas puedan tener servicios de prevención, de diagnóstico, de tratamiento y atención al VIH, que no tengan barreras justamente para poder usarlos. Y esto incluye no solamente la atención de las poblaciones claves, sino también, bueno, las mujeres y las niñas, los hombres y los niños, y todas aquellas respuestas, digamos, a la infección por VIH. Y, por supuesto, esto implica el liderazgo comunitario en todos los niveles de la respuesta nacional.

Entonces, básicamente las dos diferencias entre las dos estrategias o las dos conversaciones, digamos, que se han estado dando entre 2025 y lo que se quiere lograr para el 2030, las metas que están establecidas, básicamente la estrategia que terminó en 2025 mucho, como se diseñó justamente en el 2021, tenía mucha influencia de la crisis pos-pandemia de COVID-19. Entonces se quedó un poco como ese esquema de emergencia de responder a una pandemia como la del COVID-19, plasmado dentro de todo lo que fue el diseño de la estrategia.

Con la experiencia había mucho enfoque centrado en la intervención, muchos objetivos, sin capacidad de poder ser medidos y de hecho no se pudieron medir y la revisión de medio término dio lugar un poco a esa conclusión. Lo otro es que había un diseño muy vertical de las respuestas nacionales, mucho énfasis en la prestación de servicios, por supuesto una dependencia muy alta de los donantes y justamente esa dependencia de los donantes no solamente es económica, es también una dependencia que básicamente implica que el donante decide qué es lo que financia y qué es lo que no financia, entonces cuando eso sucede pierde un poco la autonomía tanto el gobierno como la sociedad civil de poder decidir cuáles son las estrategias que son más eficientes dependiendo además de cuáles son las particularidades del país o de las comunidades.

Para el 2030 un poco lo que se quiso cambiar es justamente volver a retomar la meta de acabar con el SIDA el tema de la enfermedad avanzada y garantizar justamente la sostenibilidad. Que las respuestas estén cada vez más centradas en las personas, que haya objetivos claros y medibles y que estos puedan ser justamente adoptados por los países, por los territorios y también por las subpoblaciones, que haya una integración clara de los servicios relacionados con el VIH en los servicios vuelve a enfatizarse con una diversificación de los métodos para poder hacer que esos servicios sean más accesibles.

Es decir, que haya, por ejemplo, modelos de autogestión que no solamente se dé en los servicios de Infectologia, sino que también puede haber servicios autogestionados por organizaciones sociales y por personas de las comunidades claves que ofrezcan servicios, programas comunitarios, etcétera. Es decir, hacer el servicio mucho más accesible a las personas, respuestas sumidas y dirigidas por los países con una responsabilidad compartida. Y, bueno, las estrategias no solamente van a ser mundiales, sino que también van a tener un amplio, digamos, sesgo regional para poder responder justamente a las particularidades de cada región.

La estrategia se articula en torno a 3 prioridades y tiene 8 áreas de resultados. Esto lo pueden revisar con detalle en la página. Igual, aquí está planteada. La prioridad es apoyar la respuesta, y esto está dirigido justamente hacia los estados. Es decir, que la financiación esté presente, que también se hagan, digamos, una integración de las intervenciones a los sistemas de salud y que se puedan integrar esto con los sistemas comunitarios. Y, por supuesto, que se fortalezcan todos los sistemas de información y la recopilación de datos para poder ver cómo se está avanzando.

En el área de prioridad 2, está muchísimo desarrollo de opciones de prevención, que se garantice el acceso equitativo a los servicios, que haya un fin definitivo al estigma de la discriminación en los servicios de salud, que, por ejemplo, se está dando a nivel mundial, y que hay regiones que todavía están buscando en poder a las comunidades y ponerlas en el centro de la respuesta. Bueno, básicamente, los fundamentos de la estrategia para que 40 millones de personas logren recibir tratamiento y alcancen la supresión viral a nivel global.

Culminada la presentación por parte de la oficial de ONUSIDA Venezuela, las organizaciones presentes en la reunión expresaron sus aportes, quedando una pregunta para seguir dialogando como país: ¿Cómo puede participar la sociedad civil cuando la modalidad presencial es limitativa y la participación no es remunerada para poder estar presente en los momentos donde se toman las decisiones nacionales?



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