13 marzo 2026

MONITOREO CIUDADANO DEL VIH EN MERIDA

En el estado Mérida, el acceso al tratamiento para las personas que viven con VIH no depende únicamente de la estructura institucional del sistema de salud. A lo largo de los últimos años, las organizaciones sociales que integran la Liga Merideña contra el Sida han desarrollado un papel fundamental en el acompañamiento, la vigilancia y la promoción del derecho a la salud de las personas con VIH.

El aporte de las organizaciones sociales velan por la garantía del tratamiento antirretroviral llegue a las personas con VIH en las mejores condiciones con respeto a los Derechos Humanos.

Recordemos que la Liga Merideña contra el Sida es el espacio de articulación e incidencia pública del sector comunitario del VIH en Mérida; las organizaciones que la integran son Cátedra de la Paz y Derechos Humanos Mons. Oscar A. Romero, Sociedad Will Wilde, Fundación Juventud Preventiva, ASOVIDA, Fundaciòn Niños en Positivo, Fundación Arco Iris de Mérida junto al equipo de monitoreo y navegaciòn de la Red Venezolana de Gente Positiva en el estado Mérida.

Una de las herramientas más importantes de este trabajo ha sido el monitoreo ciudadano del abastecimiento y dispensación de medicamentos antirretrovirales, una práctica que permite conocer de forma directa la situación de los tratamientos en los servicios de salud y contribuir a que las personas usuarias mantengan la continuidad de su terapia.

Este monitoreo se hace a cargo de la Red Venezolana de Gente Positiva que en acuerdo con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Venezuela desarrollan el proyecto en el marco de la Subvención del Fondo Mundial de Malaria, VIH y Tuberculosis con la Repùblica Bolivariana de Venezuela.

El monitoreo realizado durante los primeros meses de 2026 en la farmacia del Programa de Salud, VIH e ITS “Rafael Rangel” evidencia la relevancia del trabajo conjunto entre el sistema público de salud y la sociedad civil organizada. Este seguimiento es realizado por monitores comunitarios vinculados a organizaciones de la Liga Merideña contra el Sida, quienes recogen información periódica sobre la disponibilidad de medicamentos, el número de personas atendidas y las condiciones de dispensación de los tratamientos.

Este proceso no solo permite documentar la situación del abastecimiento, sino también mantener un canal de comunicación permanente con las autoridades del programa regional de VIH. De acuerdo con el monitoreo, se mantiene una relación institucional de diálogo y coordinación con la dirección del programa, lo que facilita la atención de situaciones que puedan afectar a las personas

La farmacia del Programa de Salud VIH e ITS “Rafael Rangel” registra dos mil personas que viven con VIH, quienes dependen del suministro regular de medicamentos antirretrovirales para mantener su tratamiento y su calidad de vida.

Durante el mes de febrero de 2026, 400 personas acudieron a retirar su tratamiento antirretroviral, lo que refleja el flujo mensual de usuarios que utilizan este servicio. Del total de personas atendidas, 305 fueron hombres y 95 mujeres, sin registros de abandono del tratamiento durante el período evaluado.

Un aspecto relevante es que el esquema terapéutico predominante sigue siendo Tenofovir + Lamivudina + Dolutegravir (TLD), considerado actualmente uno de los tratamientos más eficaces para el control del VIH. En el mes monitoreado, todas las personas que retiraron tratamiento lo hicieron bajo este esquema, lo que demuestra la consolidación de este protocolo terapéutico en el sistema público de salud regional.

El monitoreo ciudadano también permitió conocer la forma en que se distribuyen los medicamentos para facilitar la continuidad del tratamiento. Durante el mes evaluado: 67 personas recibieron tratamiento para un mes, 108 personas recibieron tratamiento para tres meses, 225 personas recibieron tratamiento para seis meses

Este sistema de dispensación prolongada es una estrategia que reduce los desplazamientos frecuentes hacia los servicios de salud y permite que muchas personas mantengan su tratamiento aun cuando viven en municipios alejados o enfrentan dificultades económicas para movilizarse.

Más allá de la recolección de datos, el monitoreo ciudadano también incluye acciones de acompañamiento directo a las personas usuarias del programa a través de redes de comunicación, grupos informativos y orientación personalizada, los monitores comunitarios brindan apoyo a las personas que requieren información sobre citas médicas, retiro de medicamentos o acceso a servicios de salud.

Asimismo, el trabajo articulado con organizaciones sociales ha permitido canalizar iniciativas complementarias, como el acceso a pruebas de carga viral para personas que no han podido realizarlas durante más de un año, fortaleciendo así el seguimiento clínico de quienes viven con VIH.

La experiencia del monitoreo ciudadano impulsado por las organizaciones integrantes de la Liga Merideña contra el Sida demuestra que la participación comunitaria es una herramienta clave para fortalecer la respuesta al VIH.

Este proceso permite generar información confiable, promover la transparencia en la gestión de los medicamentos y, sobre todo, garantizar que las personas que viven con VIH puedan acceder de forma oportuna a los tratamientos que necesitan.

En contextos complejos como el venezolano, donde el acceso a medicamentos ha enfrentado importantes desafíos en años recientes, la articulación entre el sistema de salud y la sociedad civil se convierte en un factor determinante para sostener los avances alcanzados en la respuesta al VIH y para seguir defendiendo el derecho a la salud y a la vida de miles de personas.

Mayor información: asovida.merida@gmail.com

 


 

 


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