En las dos últimas décadas, las muertes relacionadas con el VIH
se han reducido a más de la mitad y millones de personas han obtenido acceso a
tratamientos que salvan vidas. Los avances científicos, el firme compromiso
político y el liderazgo de la comunidad han transformado la respuesta al VIH.
Sin embargo, a pesar de estos notables logros, el camino para acabar con el
sida sigue estando lleno de desafíos.
Hoy en día, la respuesta al VIH se encuentra en una encrucijada.
Las persistentes desigualdades, las limitaciones financieras y las nuevas
amenazas para la salud amenazan con hacer descarrilar los avances. Los logros
de las últimas décadas, conseguidos con tanto esfuerzo, no solo deben
salvaguardarse, sino también acelerarse. Por eso ONUSIDA está poniendo en
marcha el desarrollo de la nueva Estrategia
mundial contra el sida 2026-2031, un plan ambicioso, inclusivo y
orientado a la acción que guiará la respuesta mundial al VIH durante los
próximos cinco años y ayudará a acabar con el sida como amenaza para la salud
pública.
«Para acabar con el sida como amenaza para la salud pública para
2030, debemos actuar con urgencia, ambición e innovación», dijo Winnie
Byanyima, directora ejecutiva de ONUSIDA. «Esta estrategia es una oportunidad
para repensar y fortalecer la respuesta al VIH escuchando a las comunidades,
abordando las desigualdades, aplicando la ciencia, garantizando la igualdad de
acceso a las nuevas innovaciones y no dejando a nadie atrás».
ONUSIDA ha dedicado 2024 a sentar las bases de esta nueva estrategia.
Una revisión intermedia de la actual Estrategia mundial contra el sida ha
puesto de manifiesto la urgente necesidad de acelerar la prevención del VIH,
abordar las barreras sociales y mantener los avances en el tratamiento. ONUSIDA
convocó un Equipo Mundial de Trabajo, compuesto por expertos de gobiernos,
sociedad civil, organizaciones multilaterales y salud pública, para recomendar
objetivos audaces, medibles y basados en pruebas para 2030.
La nueva estrategia se desarrollará a través de un proceso abierto
y participativo que reúna a todos los actores del VIH, incluidos gobiernos,
sociedad civil, personas que viven con el VIH y están afectadas por él,
donantes, copatrocinadores de ONUSIDA y el sector privado. Se basará en los
éxitos pasados, al tiempo que aborda los mayores desafíos futuros.
ONUSIDA estima que para 2050, entre 29 y 46 millones de personas
seguirán viviendo con el VIH, y todas ellas necesitarán acceso a tratamiento y
apoyo para llevar una vida sana y evitar la transmisión. Será esencial cerrar
las brechas en el tratamiento, superar la complacencia y eliminar las barreras
estructurales y sociales que impiden a las personas acceder a los servicios.
Los países deben contar con sistemas sólidos y sostenibles para proporcionar
una atención adecuada.
Este esfuerzo requiere una respuesta verdaderamente
multisectorial que reúna a los sectores de la salud, las finanzas, la justicia,
la educación y el bienestar social para crear un enfoque integral. La
integración de los servicios relacionados con el VIH en sistemas de salud más
amplios debe hacerse con cuidado para garantizar servicios de alta calidad y
libres de estigma para todos los que los necesiten.
«Los retos son grandes, pero también lo es nuestra
determinación», dijo la Sra. Byanyima. «Tenemos el conocimiento, las
herramientas y la experiencia. Ahora, debemos unirnos con voluntad política,
recursos adecuados y acción colectiva para acabar con el sida de una vez por
todas».
El desarrollo de la Estrategia mundial contra el sida 2026-2031
es un momento crucial para la respuesta al VIH. ONUSIDA invita a todas las
partes interesadas a participar en este viaje, compartir sus ideas y ayudar a
dar forma a esta nueva estrategia, y garantizar que refleje diversas voces y
experiencias.
Poner fin al sida no es solo una posibilidad, es una elección.
Los próximos cinco años determinarán si aprovechamos este momento o permitimos
que el progreso se estanque. El momento de actuar es ahora».
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